LA NECESIDAD DE MANTENER UN PH EQUILIBRADO

El equilibrio ácido-alcalino del cuerpo es esencial para una buena salud. No se puede pensar seriamente en una dieta sin considerar sus efectos sobre el balance del pH en el cuerpo humano.

Tratar en profundidad el tema daría para un libro, pero voy a intentar exponerlo de forma concisa e ir al grano como corresponde a este medio, por lo menos que nos sirva para saber a que atenernos.

Nuestra salud depende del poder fisiológico para mantener la estabilidad del pH de la sangre en aproximadamente 7.4, es decir, ligeramente alcalino, en una escala de 1 a 14, entendiendo la tendencia hacia el 1 como ácida y la tendencia al 14 como alcalina.

Aquí podéis ver la escala de pH con algunas curiosidades.


Nuestro cuerpo se emplea constantemente a fondo para eliminar los desechos ácidos a través de la orina y el sudor, pero es tal la ingesta de alimentos ácidos añadidos a los que de forma necesaria genera el propio cuerpo en su metabolismo que lamentablemente la acidosis se está convirtiendo en una importante enfermedad social causante de graves patologías, y que curiosamente, se diagnostican y tratan las consecuencias pero no el origen, la acidosis. Además, observo con preocupación el poco interés de la sociedad por erradicar este problema. Por el contrario, el bombardeo publicitario que incita al consumo masivo de alimentos que resultan ser altamente acidificantes es constante.

Ya de por sí, el metabolismo corporal normal produce ácidos constantemente: ácido láctico y dióxido de carbono cuando se hace ejercicio; en el fluido extracelular; el dióxido de carbono se suelta como un producto de desperdicio de las células y se convierte en ácido carbónico; el azufre y el fósforo en las proteínas y en nuestro ácido se convierten mediante la oxidación en ácido sulfúrico y ácido fosfórico; la completa digestión de proteínas pone a disposición los iones de hidrógeno en el sistema que lo hace más ácido; la descomposición metabólica de proteínas también produce ácido úrico, acidificando el sistema; la urea es otro derivado de la proteína y que incrementa la excreción de fluidos de los riñones de  manera que causa la perdida de los muy necesarios minerales de formación alcalina. Y algunos más.

Como sabemos, la vida es insostenible en un medio ácido extremo. Sin embargo, el cuerpo siempre sacará todos sus recursos para sobrevivir a una mala o poco equilibrada nutrición. Uno de ellos, por ejemplo, es que ante la falta en sangre de minerales alcalinos como el calcio y el fósforo, el cuerpo tendera a obtenerlos del sistema óseo, con sus bien sabidas consecuencias: la osteoporosis, o lo que es lo mismo, el adelgazamiento del tejido óseo y la pérdida de la densidad en los huesos, que es el tipo más común de enfermedad ósea.

Otro camino al que recurre, ante la imposibilidad de eliminación del exceso de ácido dada la saturación, es optar por su encapsulamiento en articulaciones, dando lugar a la artritis, la artrosis, o la gota, dependiendo de su origen, en espera de una futura  llegada de nutrientes alcalinos que faciliten su eliminación.

Y así podría seguir poniendo algunos ejemplos más, pero pienso que no es necesario seguir cargando las tintas, aunque evidentemente, son un caso aparte las personas que desembocan en estas patologías por problemas genéticos o emocionales, tema importante, el de la psicosomatización, que ya trataré en otro momento.

Como veis, va quedando claro cuál es la causa y origen de multitud de enfermedades con las que parece que ya es normal convivir; pues no, no es lo normal, y puede ponerse solución: una nutrición adecuada, equilibrada, seria y personalizada, comer con cabeza, fomentando día a día los buenos hábitos alimenticios.

Sólo añadir que el ideal recomendable en la ingesta diaria para conseguir el equilibrio idóneo del pH es un 80%  de alimentos alcalinos y un 20% de ácidos, es decir, una proporción de 4 a 1.

Ah, y otra cosa, debemos evitar una generalizada confusión, cuando un alimento se metaboliza, puede generar una reacción totalmente distinta a su característica original, por ejemplo es el caso del limón o de la miel, de todos es sabido que ambos tienen un pH ácido, pero una vez en el organismo tienen una acción alcalina.

Dicho esto,  de ese placer que inocentemente obtenemos  por el paladar, concluimos con unas pastillitas (química acidificante) que van parcheando el problema de la patología que surja, sin observar que, la pelota que se va formando con  las pastillas se va haciendo cada vez mayor, hasta llegar a los graves problemas ya difícilmente reversibles.

Y como en todas las circunstancias siempre hay algún beneficiario, en este caso es la industria farmacéutica la que se frota las manos gracias a nuestra mala cabeza.

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Una respuesta a LA NECESIDAD DE MANTENER UN PH EQUILIBRADO

  1. [...] la repercusión que tuvo la entrada “La necesidad de mantener un ph equilibrado” voy a dar algunas recomendaciones sobre a qué alimentos hay que tender a la hora de tener que [...]

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